martes, 31 de marzo de 2020

DIARIO DE UN ENCIERRO (7)



31-03-2020
La última vez que me acerqué a este diario dejé en él una frase del que fue delegado del Gobierno en la CAV: “es necesario informarse a través de los medios tradicionales, de los medios serios”. Si la información solo nos llegase a través de los medios a los que se refiere Jesús Loza, hoy tendríamos que estar convencidos de que es en CONFEBASK donde se concentra el colectivo más agredido por las medidas de contención que se han tomado para luchar contra el COVID-19. Entre esos medios tiene capital importancia un grupo de comunicación que puede entrar en todas las casas, todos los días y a todas las horas: EITB. La cobertura que ayer le dieron a KONFEBASK y el tratamiento de las noticias relacionadas no fue en absoluto aséptico e imparcial. Y por fin tuvieron que dejar de exponerse tanto ante las cámaras y micrófonos Urkullu y Tapia.

No faltaron los insultos hacia quienes, aunque tarde, han tomado la decisión de paralizar las actividades no esenciales; tampoco faltó el desprecio más o menos explícito hacia quienes piensan diferente, hacen propuestas diferentes o tienen intereses diferentes.

El PNV y los medios que controla están alineados con CONFEBASK, con sus intereses y con la ideología que los consigue hacer hegemónicos. Pero ahora no tienen en frente solo a “sindicatos y partidos instalados en la confrontación”, que son, según Koldo Mediavilla (PNV) “quienes defienden un cambio de modelo económico[1]; tienen también una situación inesperada y alarmante de la que no pueden culpar a los “instalados en la confrontación”, así que comienzan a culparles de lo que ocurrirá en el futuro, por no querer poner en riesgo la vida y la salud de las personas. ¿No era esto último lo que había que entender en el eslogan del Gobierno Vasco “Pertsonak helburu – Compromiso con las personas”?
Repito una cita de Oriol Mitjà que ya hice el día 21: “Un sano proceso en la toma de decisión alienta y acepta las discrepancias”; y “la unidad en estrategia nos hace fuertes, pero la unidad en opinión nos hace inútiles”. Pero para CONFEBASK y el PNV las opiniones y propuestas ajenas no tienen valor en cuanto afecten mínimamente sus intereses. Muestran su evidente nerviosismo en todos los lados. Ya no es suficiente con ignorar a quien les interpela, con ocultar en los medios sus propuestas, con mostrarse condescendientes y paternalistas con quienes no son los suyos. Ahora han pasado al ataque durísimo, al insulto que se escondía detrás de su condescendencia, a culpar de todos los males ocurridos hasta ahora y de los que vendrán a quien no esté con ellos.

Creo que exactamente esto último fue también lo que ocurrió ayer en el Pleno de Laudio.



[1] (Deia, 28-03-2020). Parece que defender un cambio económico es algo que debe estar demonizado. De cualquier modo me parece que presentar como prueba de maldad algo que es de perogrullo no le da ningún valor a su argumentario; y menos se lo da mentir, como cuando dice que quienes están en contra “reclaman el cierre total de la actividad productiva”.

sábado, 28 de marzo de 2020

DIARIO DE UN ENCIERRO (6)



28-03-2020

Creo que hoy es sábado.


Sí, es sábado, porque ayer fue el día en el que la mayoría sindical vasca había convocado a trabajadoras y trabajadores a movilizarse en sus centros de trabajo, o en las ventanas y balcones, en defensa de la salud, el empleo y las condiciones laborales; y eso era en viernes.

En casa salimos armados de los elementos necesarios para comenzar la cacerolada. En las ventanas y balcones que se ven desde el nuestro no había nadie; en los del edificio donde está nuestra vivienda no se oía nada, solo el ruido que hacíamos desde el nuestro. Después de unos minutos se sumó una mujer en el edificio de enfrente, en un balcón alejado.

–¡No sabía por qué era! –nos gritó.

–¿Ahora ya sabes? –Le pregunté.

Lo acababa de escuchar en las noticias de las 12:00. No recordaba haberlo oído la víspera, ni en la radio ni en la televisión. Y estuvimos un buen rato atrayendo las miradas de las pocas personas que pasaban por la calle, o de las que se asomaban fugazmente y ya no volvían a asomarse con los elementos necesarios para hacernos compañía.

Me preguntaba cuál podría ser la razón por la que la inmensa mayoría de mis vecinos no secundaba la convocatoria; desde luego no era por timidez o reparo a mostrar su solidaridad ante todo el vecindario, porque el apoyo a otras muestras de solidaridad suele ser masivo estos días. Y recordé que alguien (creo que Gramsci) había dicho que la realidad se define con palabras, y que quien controla las palabras controla la realidad. Quien controla los medios controla la realidad, podríamos decir.

Más tarde comprobamos que en el Teleberri sí daban su cobertura a la convocatoria, a la tarde y a la noche, pero ya no había ningún peligro de que la adhesión a la movilización fuese a ser multitudinaria. Eso sí, nos informaron con mucha claridad de que CC.OO y UGT no habían apoyado la movilización, porque no es momento de movilizarse sino de arrimar el hombro. ¿Cuándo es momento de movilizarse para estos dos sindicatos?

Hoy he leído que en Sidenor de Basauri la Ertzaintza impidió que se realizase la protesta con la que se pretendía que «se priorice la salud pública en contra de la decisión de las patronales y gobiernos que prefieren priorizar el interés económico». El comité de empresa insistió en que la Ertzaintza entrase paraverificar la faltas de medidas de seguridad en Sidenor. No entraron; allí estaban para lo que estaban.

Y, hablando de palabras e información, recuerdo que el día 21 me preguntaba en este diario de un encierro, qué había sido de los dos trabajadores desaparecidos en Zaldibar. Ya no tengo que preguntármelo, porque la información sobre el tema vuelve a estar en la agenda de los medios.

A Jesús Loza, el ex delegado del Gobierno en la CAV, le he oído decir esta mañana en Radio Euskadi que “es necesario informarse a través de los medios tradicionales, de los medios serios”.

En el mismo medio que él hablaba, escuché ayer una entrevista a un sobrino de uno de los desaparecidos en el vertedero de Zaldibar. Tuve todo el tiempo la sensación de que se trataba de una entrevista pactada en los términos y en el tono, términos y tono adecuados a los intereses de quien controla las palabras, de quien controla el medio. Pero si Loza habla desde él, tiene que ser un medio serio, así que debo de estar equivocado.

viernes, 27 de marzo de 2020

DIARIO DE UN ENCIERRO (5)

26-03-2020
Todo el día encerrados en casa. Hay tiempo para oír la radio, ver la televisión y leer la prensa. La información que nos llega sobre el COVID 19 y el estado de alarma consecuencia del mismo, es como una cascada enorme y continua. Imposible recordar todos los datos. Los oímos, los vemos, los leemos, nos los cuentan… Son preocupantes, pero tantos y tantas veces repetidos que el aviso se convierte en alarma, la alarma en miedo, y el miedo en terror. ¿Personalmente en qué nivel conviene quedarse? ¿En qué nivel nos quieren?

Si eres trabajador o trabajadora y tienes que acudir cada día a la empresa, a quien te contrata no le conviene que llegues al nivel terror, porque el terror puede inmovilizar. Tampoco les interesa a las Cámaras de Comercio de la CAV, ni a Arantza Tapia, ni a Urkullu, ni a Nadia Calviño, … No les interesa de momento, porque cuando salgamos de esta sí van a querer una clase trabajadora aterrorizada, amedrentada hasta el punto de que no se atreva a movilizarse, para seguir repartiendo la riqueza como lo han hecho hasta ahora.

Si eres de las casi 100.000 personas que para hoy están afectadas por los ERTEs en la CAV, conviene que llegues ya al nivel terror, para que respetes el aislamiento que hasta que te afectó el ERTE no te permitieron respetar, y para que cuando acabe el estado de alerta sigas también aterrorizado. ¿Y Qué decir de quienes con seguridad se han quedado sin trabajo?

Hoy he prestado especial atención a tres artículos, o textos, o manifiestos…

El primero era sobre los millonarios estadounidenses que reclaman la vuelta al trabajo, aunque eso suponga que muera gente
(1).

El segundo es un artículo de Ángeles Maestro, titulado ¿Salvar al capital o salvar al pueblo?
(2): En este artículo se desvelan cuáles pueden ser los objetivos y las consecuencias de todas las medidas que gobiernos y UE están anunciando para superar la crisis provocada por el COVID 19.

El tercero es un llamamiento a la movilización para mañana, movilización en los centros de trabajo en defensa de la salud, el empleo y las condiciones laborales. ELA, LAB, ESK, STEILAS, EHNE e HIRU interpelan al Gobierno vasco y navarro, y a las patronales Confebask y CEN, a quienes exige aplicar las medidas de prevención necesarias y efectivas en los servicios esenciales, paralizar toda actividad laboral no esencial, y garantizar el empleo y las condiciones de trabajo
(3).  https://labur.eus/a2f0G

No sé si aquí hay multimillonarios del nivel de los estadounidenses que menciona el primer artículo que apunto, pero si hay empresarios y gobernantes de mentalidad tan capitalista y neoliberal como ellos. Para saberlo no hay que hacer más que seguir las noticias, aunque no todo nos lo repitan tantas veces.


Si trabajas en la sanidad; lo haces en los servicios esenciales para contener la pandemia y para atender a las personas afectadas; si eres de quienes aseguran lo necesario o imprescindible a las personas que no pueden valerse por sí mismas, incluidos los voluntarios; si lo haces para que la población recluida en nuestras casas podamos abastecernos de lo necesario; si eres de quienes mantienen la limpieza en el pueblo; … Nadie quiere, nadie queremos que llegues ni siquiera al nivel miedo, porque no os queremos paralizados. Pero los aplausos de la noche (que no van a durar siempre) no pagan vuestro esfuerzo; tenemos que ser exigentes con quienes tienen que garantizar todos los medios necesarios para vuestra protección y para realizar vuestro trabajo; y tenemos que exigirnos nosotros mismos algo más que aplausos.

Mañana, a las 12 del mediodía, nos podemos unir a las movilizaciones convocadas por el sindicalismo vasco desde todas las ventanas y balcones. Que se oiga el ruido, que se oiga tanto como sea necesario para que sepan, y no olviden, que cuando el estado de alarma acabe seguiremos movilizándonos con mucha más energía. La vamos a necesitar.
------
(1) Sáenz de Ugarte, I. (25/03/2020). Multimillonarios de EEUU reclaman la vuelta al trabajo aunque eso suponga que muera gente. El Diario.es
(2) Maestro, A. (29/03/2020). ¿Salvar al capital o salvar al pueblo?. Público.
(Como se ve, la publicación del artículo en Público es posterior a esta entrada del blog, pero se había publicado antes en Insurgente.org, donde lo leí).
(3) https://labur.eus/a2f0G


DIARIO DE UN ENCIERRO (4)

24-03-2020
Si salgo a la calle porque mi ocupación o mis necesidades me lo exigen, siempre siento miradas de sospecha sobre mí. Y no, no es paranoia. Desde mi casa he podido oír voces increpando a otras personas y deseándoles una buena multa; quien esto hacía no podía saber por qué estaba en la calle aquella gente. A un compañero que volvía a casa le gritó un “agente del orden” desde la acera opuesta:

–¡Mira qué bien! ¡Los demás confinados y tú paseando! ¿Por qué estás en la calle?

Así, y en ese orden. Un “agente del orden” que primero acusa y después pregunta, que se pasa el respeto y la presunción de inocencia por el arco de triunfo.

Así que no, no es paranoia.

Hoy apenas he salido un momento al balcón. Desde que leí en el Diario Vasco una entrevista a Arantza Tapia no puedo hacerlo con tranquilidad, ni para tomar el aire ni para aplaudir o hacer ruido con un puchero. Arantza Tapia, esa que dice que el sector industrial no debe parar, no sale al balcón, aplaude desde dentro de casa.

¡Cualquier día nos obligan a todo el mundo a hacer lo mismo!

DIARIO DE UN ENCIERRO (3)

22-03-2020
El COVID-19 se esparce por el mundo. Si entiendo bien se trata de una PANDEMIA porque se trata de un nuevo virus que se propaga rápidamente por todo el mundo. La novedad y la capacidad de propagación es lo que caracteriza a la pandemia. La EPIDEMIA no llega tan lejos geográficamente, aunque también afecte simultáneamente a un gran número de personas. La ENDEMIA es una enfermedad habitual en una zona geográfica determinada y normalmente estacional.

Ahora mismo la mayor parte de las personas estamos confinadas a causa de un virus que se expande agresivamente y que está viviendo su momento de gloria. No sé si los virus pueden imitarse unos a otros; lo que sí sé es que hay otro tipo de seres que cuando se despliegan pueden hacerlo al modo que lo hacen los virus, imitándolos, con rapidez en cuanto las vías de transmisión son adecuadas.

Ahora mismo hay uno de esos grupos que se expande como una enfermedad por toda la geografía que puede abarcar: el Ejército. Su mancha se extiende incluso por los expacios más inmunizados, o más preparados para ver la gravedad de su presencia. Se parecen mucho al COVID-19, a esa representación que vemos un montón de veces cada día: un núcleo informe y unas excrecencias que parecen flores de papel. Así nos llega el Ejército, en formaciones más o menos informes que se adhieren con sus excrecencias al cuerpo que pretenden infectar.

Al contrario que los virus, que no podemos ver, estos seres se hacen ver lo más posible. Hoy se han podido ver excrecencias de esta ENDEMIA viral en unos cuantos lugares de Euskal Herria; dos elicópteros han cruzados varias veces por encima de nuestras cabezas en Laudio. ¿Dando solución a qué?

ENDEMIA he dicho, porque: el Ejército que vemos se mueve entre unas fronteras concretas; y es estacional, en el sentido de que se hace notar en momentos determinados, épocas de crisis, que los ejércitos nunca solucionan y sí agravan.

Como dice el grupo antimilitarista Gasteizkoak “esta militarización impuesta se está llevando a cabo con la excusa del coronavirus”. El artículo completo se puede leer en el sitio web del grupo antimilitarista (gasteizkoak.org);  Su título: "Cuando un virus desnuda la inutilidad militar (o la frustración de un soberbio con galones".

Cuando estoy escribiendo esto un estruendo ensordecedor, duradero y temible de sirenas ha invadido las calles de Laudio. No era el Ejército, eran vehículos de la Ertzaintza, policía municipal y bomberos. ¿Es necesario el alarde, o es que el virus es endémico?

Se puede promocionar o vender como se quiera, pero desde mi punto de vista no deja de ser un alarde innecesario.

DIARIO DE UN ENCIERRO (2)

21-03-2020
Leo en Gara, entrecomilladas, unas declaraciones de Oriol Mitjà, un infectólogo catalán asesor de la OMS: “Un sano proceso en la toma de decisión alienta y acepta las discrepancias”; y “la unidad en estrategia nos hace fuertes, pero la unidad en opinión nos hace inútiles”.

Leo en La Vanguardia un artículo de Enric Juliana, en el que valora la postura del PNV ante las medidas del estado de alarma impuestos por el gobierno de Madrid. En el mismo también apunta que “El PNV introdujo una cuña en el discurso del cierre total de actividades, al pedir medidas para que la industria vasca pueda seguir funcionando en alguna medida”.

En Página 12 (medio argentino) leí hace un día o dos un artículo en el que se planteaba una batería de preguntas a las que no se daba respuesta; recuerdo una “¿Por qué muchos piden un Estado interventor cuando estaban conformes con las reglas del mercado?

En Berria leí ayer un artículo sobre la conversión de muchos neoliberales en keynesianos, como suele ocurrir en épocas de crisis.

Hoy, en Página 12 de nuevo, en un artículo titulado La diferencia, Luis Bruschtein escribe que el neoliberalismo dice que el Estado debe hacerse cargo de la salud, la educación pública, la seguridad y la defensa. Y explica que: la defensa le interesa al neoliberalismo siempre que los ejércitos sirvan para expandirse o para la represión interna; la seguridad para la represión de la protesta social; la salud y la educación como elementos para fragmentar la sociedad.

La OIT afirma en un informe reciente (18-03-2020) que El COVID-19 podría cobrarse casi 25 millones de empleos en el mundo, además prevé un importante aumento de la pobreza laboral (entre 8,8 y 35 millones de personas más en todo el mundo).

Sidenor, avalada por la “Autoridad competente”, dice que toda su plantilla de la planta de Basauri se debe reincorporar a sus puestos de forma inmediata; y en cuanto a las medidas de seguridad para evitar contagios recuerda “la extrema importancia de su responsabilidad individual”. (!!!!!!!)

Dejo de mirar medios digitales y salgo a buscar el pan y el periódico. Agradezco el sol y una suave brisa que me acaricia; pero también creo sentir sobre mí miradas espías de gente encerrada que sospecha que la razón por la que yo estoy en la calle no es legítima, no es de las que según las normas de confinamiento permiten salir de casa. Nadie me increpa, aunque desde el balcón de mi casa he visto que se lo hacían a personas que podrían estar haciendo lo mismo que yo. Quizás me estén agregando a una lista negra de infractores, como 
en un comentario decía estar haciendo un usuario de Facebook.

Camino despacio para quedarme con el mayor número posible de rayos de sol (quizás esto me haga más sospechoso), saludo de lejos a los conocidos, y hago mis recados guardando la mayor distancia posible con todo el mundo. Vuelvo a casa y me siento en el balcón a leer el periódico. Pero no lo leo. Las noticias que había visto antes de salir se mezclan en mi cabeza como en una coctelera. ¿El resultado? Solo un cóctel de preguntas inconexas.

De cara al contagio, ¿por qué una persona que pasea sola sin interactuar con nadie es un peligro y no lo es la que está obligada a acudir a su puesto de trabajo? Las personas que tienen que salir de su casa para trabajar porque no se puede paralizar la actividad industrial, ¿no pueden contagiarse, y a su vuelta transmitir el virus a quienes se quedaron en casa? ¿Se van a tener que quedar confinadas en la empresa?

Con la crisis económica el capitalismo consiguió abaratar los salarios, precarizar los contratos y que la pobreza laboral creciese exponencialmente. ¿Van a seguir empeorando las condiciones salariales y laborales? ¿Qué se va a hacer para evitar los millones y millones de despidos que preveela OIT? ¿Lo vamos a permitir?

Cuando salgamos de esta crisis, ¿el neoliberalismo seguirá siendo tan demagógico en la defensa de la autorregulación del mercado? ¿Quienes regalaron la sanidad pública a especuladores y ahora exigen la intervención del Estado, volverán a privatizar todo lo que puedan? ¿Se lo vamos a permitir?

¿Remitirá el número de delatores?

El volumen de información parece inabarcable. ¿Cuál es el objetivo de tal volumen y repetición? ¿Nos informan de todo? ¿Cuánto nos ocultan? ¿Nos quieren hacer inútiles?

Y por cierto, ¿qué ha sido de los dos trabajadores desaparecidos en el vertedero de Zaldibar?

DIARIO DE UN ENCIERRO (1)


20-03-2020
Leo en el Diario Vasco que el Ministerio del Interior recuerda que: entre guardia civil, policía nacional, policías autonómicas, policías locales y militares, cuenta con 396.000 agentes para hacer cumplir sus órdenes de confinamiento. O sea: un agente por cada 118 habitantes. ¿Que muchos de ellos caerán de baja por contagio? No importa, el resto se sacrificará “voluntariamente” por la comunidad cobrando sus horas extras.

Creo que soy prudente y que, como la inmensa mayoría de la población me someto a las normas. Sé que mi prudencia es necesaria para proteger a otras personas, y sobre todo a quienes más riesgo corren; algunas de estas personas me son cercanas o las conozco. Pero de verdad, más miedo que el coronavirus me da ese aviso del Ministerio del Interior, que realmente no es un aviso, es una amenaza; y creo que habría que tomarlo como una amenaza a más largo plazo

Dicen también que se ha acabado el tiempo de hacer pedagogía y que de los avisos se pasará a la represión ("multas" es el eufemismo). ¿Se ha acabado el tiempo de hacer pedagogía? Lo que seguirá también será pedagogía para que al salir de esta aceptemos sin rechistar las normas que se impongan por el “bien común”, por salvar la economía, por garantizar la unidad necesaria para responder a situaciones similares… Por lo que sea, pero con menos derechos.

En cuanto al número de agentes: quizás haya a quien le parezca que un agente por cada 118 habitantes no es tanto, incluso a quien le parezca que hacen falta más. Pero antes que ver a 118 personas enfrentadas a un agente, es más posible que veamos a varios agentes realizando trabajo de “pedagogía” con una sola persona.

Por cierto, a lo mejor con lo recaudado en multas se pueden cubrir las horas extras y todo lo demás que necesiten todos esos agentes con los que cuenta el ministerio, aunque se las hayan impuesto a quien se haya quedado sin trabajo y sin sueldo.