Comencé esta especie de diario el 20 de marzo de 2020, cuando ya llevábamos una semana confinados. No escribiré todos los días. Lo que deseo es no hacerlo demasiadas veces, y dejar de hacerlo porque hemos vencido la pandemia y el encierro forzoso se ha terminado. Entonces tendremos mucho que hacer, muchas cosas que solucionar...Y mucho que reivindicar, porque los intereses de los menos se seguirán queriendo imponer por encima de los de la mayoría
viernes, 27 de marzo de 2020
DIARIO DE UN ENCIERRO (1)
20-03-2020
Leo en el Diario Vasco que el Ministerio del Interior recuerda que: entre guardia civil, policía nacional, policías autonómicas, policías locales y militares, cuenta con 396.000 agentes para hacer cumplir sus órdenes de confinamiento. O sea: un agente por cada 118 habitantes. ¿Que muchos de ellos caerán de baja por contagio? No importa, el resto se sacrificará “voluntariamente” por la comunidad cobrando sus horas extras.
Creo que soy prudente y que, como la inmensa mayoría de la población me someto a las normas. Sé que mi prudencia es necesaria para proteger a otras personas, y sobre todo a quienes más riesgo corren; algunas de estas personas me son cercanas o las conozco. Pero de verdad, más miedo que el coronavirus me da ese aviso del Ministerio del Interior, que realmente no es un aviso, es una amenaza; y creo que habría que tomarlo como una amenaza a más largo plazo
Dicen también que se ha acabado el tiempo de hacer pedagogía y que de los avisos se pasará a la represión ("multas" es el eufemismo). ¿Se ha acabado el tiempo de hacer pedagogía? Lo que seguirá también será pedagogía para que al salir de esta aceptemos sin rechistar las normas que se impongan por el “bien común”, por salvar la economía, por garantizar la unidad necesaria para responder a situaciones similares… Por lo que sea, pero con menos derechos.
En cuanto al número de agentes: quizás haya a quien le parezca que un agente por cada 118 habitantes no es tanto, incluso a quien le parezca que hacen falta más. Pero antes que ver a 118 personas enfrentadas a un agente, es más posible que veamos a varios agentes realizando trabajo de “pedagogía” con una sola persona.
Por cierto, a lo mejor con lo recaudado en multas se pueden cubrir las horas extras y todo lo demás que necesiten todos esos agentes con los que cuenta el ministerio, aunque se las hayan impuesto a quien se haya quedado sin trabajo y sin sueldo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario