21-03-2020
Leo en Gara, entrecomilladas, unas declaraciones de Oriol Mitjà, un infectólogo catalán asesor de la OMS: “Un sano proceso en la toma de decisión alienta y acepta las discrepancias”; y “la unidad en estrategia nos hace fuertes, pero la unidad en opinión nos hace inútiles”.
Leo en La Vanguardia un artículo de Enric Juliana, en el que valora la postura del PNV ante las medidas del estado de alarma impuestos por el gobierno de Madrid. En el mismo también apunta que “El PNV introdujo una cuña en el discurso del cierre total de actividades, al pedir medidas para que la industria vasca pueda seguir funcionando en alguna medida”.
En Página 12 (medio argentino) leí hace un día o dos un artículo en el que se planteaba una batería de preguntas a las que no se daba respuesta; recuerdo una “¿Por qué muchos piden un Estado interventor cuando estaban conformes con las reglas del mercado?”
En Berria leí ayer un artículo sobre la conversión de muchos neoliberales en keynesianos, como suele ocurrir en épocas de crisis.
Hoy, en Página 12 de nuevo, en un artículo titulado La diferencia, Luis Bruschtein escribe que el neoliberalismo dice que el Estado debe hacerse cargo de la salud, la educación pública, la seguridad y la defensa. Y explica que: la defensa le interesa al neoliberalismo siempre que los ejércitos sirvan para expandirse o para la represión interna; la seguridad para la represión de la protesta social; la salud y la educación como elementos para fragmentar la sociedad.
La OIT afirma en un informe reciente (18-03-2020) que El COVID-19 podría cobrarse casi 25 millones de empleos en el mundo, además prevé un importante aumento de la pobreza laboral (entre 8,8 y 35 millones de personas más en todo el mundo).
Sidenor, avalada por la “Autoridad competente”, dice que toda su plantilla de la planta de Basauri se debe reincorporar a sus puestos de forma inmediata; y en cuanto a las medidas de seguridad para evitar contagios recuerda “la extrema importancia de su responsabilidad individual”. (!!!!!!!)
Dejo de mirar medios digitales y salgo a buscar el pan y el periódico. Agradezco el sol y una suave brisa que me acaricia; pero también creo sentir sobre mí miradas espías de gente encerrada que sospecha que la razón por la que yo estoy en la calle no es legítima, no es de las que según las normas de confinamiento permiten salir de casa. Nadie me increpa, aunque desde el balcón de mi casa he visto que se lo hacían a personas que podrían estar haciendo lo mismo que yo. Quizás me estén agregando a una lista negra de infractores, como en un comentario decía estar haciendo un usuario de Facebook.
Camino despacio para quedarme con el mayor número posible de rayos de sol (quizás esto me haga más sospechoso), saludo de lejos a los conocidos, y hago mis recados guardando la mayor distancia posible con todo el mundo. Vuelvo a casa y me siento en el balcón a leer el periódico. Pero no lo leo. Las noticias que había visto antes de salir se mezclan en mi cabeza como en una coctelera. ¿El resultado? Solo un cóctel de preguntas inconexas.
De cara al contagio, ¿por qué una persona que pasea sola sin interactuar con nadie es un peligro y no lo es la que está obligada a acudir a su puesto de trabajo? Las personas que tienen que salir de su casa para trabajar porque no se puede paralizar la actividad industrial, ¿no pueden contagiarse, y a su vuelta transmitir el virus a quienes se quedaron en casa? ¿Se van a tener que quedar confinadas en la empresa?
Con la crisis económica el capitalismo consiguió abaratar los salarios, precarizar los contratos y que la pobreza laboral creciese exponencialmente. ¿Van a seguir empeorando las condiciones salariales y laborales? ¿Qué se va a hacer para evitar los millones y millones de despidos que preveela OIT? ¿Lo vamos a permitir?
Cuando salgamos de esta crisis, ¿el neoliberalismo seguirá siendo tan demagógico en la defensa de la autorregulación del mercado? ¿Quienes regalaron la sanidad pública a especuladores y ahora exigen la intervención del Estado, volverán a privatizar todo lo que puedan? ¿Se lo vamos a permitir?
¿Remitirá el número de delatores?
El volumen de información parece inabarcable. ¿Cuál es el objetivo de tal volumen y repetición? ¿Nos informan de todo? ¿Cuánto nos ocultan? ¿Nos quieren hacer inútiles?
Y por cierto, ¿qué ha sido de los dos trabajadores desaparecidos en el vertedero de Zaldibar?
Comencé esta especie de diario el 20 de marzo de 2020, cuando ya llevábamos una semana confinados. No escribiré todos los días. Lo que deseo es no hacerlo demasiadas veces, y dejar de hacerlo porque hemos vencido la pandemia y el encierro forzoso se ha terminado. Entonces tendremos mucho que hacer, muchas cosas que solucionar...Y mucho que reivindicar, porque los intereses de los menos se seguirán queriendo imponer por encima de los de la mayoría

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